domingo, 5 de abril de 2020

Yo, el altramuz, la traición, el Mesías



Me mastican cada Semana Santa entre sus fauces benefactoras. Al igual que el lucero, únicamente tienen libre su cuerpo de la cintura para arriba mientras agitan sus alas invisibles en celebración a la traición gastronómica e infausta de su mezcla ritual. Profanan, desafiando al tiempo, sus ataduras terrenales para convertirlas en glotonería celeste, alabanza laboriosa. Acepté de manera libre enrumbarme hacia las puertas del infierno sellando con un beso mi destino, muy a pesar de mi Maestro, con quien comparto mi suicidio. ¿O acaso habré explotado luego de que en campo abierto manchara con mi sangre y tripas el suelo? En ella germinó la semilla de mi revolución, de mi maldición, por generaciones reinando como discípulo favorito, leguminosa representación de purificación.
La obediencia es un acto sagrado, razón por la cual, en mi, reposaron cargas juzgadas endebles, pero tortuosas, conflictivas e inmutables. No existió vacilación: a través de mi el Espíritu Santo se liberaría de la carne para alcanzar los cielos. Así fue, y así se hizo. En mi el Verbo tuvo su lugar en la historia. Fue en mí que conoció la infamia; la hipóstasis del Verbo fue dinero y afecto, su lugar en la divinidad tuvo que transitar por mi Cocito, mi lamento dio luz a su corazón. La Omnipotencia es en verdad la voluntad humana, y yo hice cumplir su redención con mi condena: mi clamor fue una preparación laboriosa, falta de codicia y llena de renuncia absoluta. Debido a esto pertenezco al círculo de aquellos realmente invitados a la mesa del Señor, lugar reservado para los pocos sincretismos clericales absurdos, extraños y extremadamente humanos, para la gloria de Dios.
El Maestro se mofaba de nuestra confusión y devoción, quizás para aligerar su carga de manera sardónica, aunque nosotros jamás nos opusimos a sus acciones ni a su palabra. ¿Habremos sido reales hermanos e hijos de su divina voluntad? ¿Habrá sido su figura humana la encargada de contradecir los designios divinos? Él reía de nuestra confusión pues él mismo se encontraba en una encrucijada. Mis hermanos se mostraban molestos, a excepción de mí: era Él la luz del Barbelo, el Uno Infinito; era de Él la potestad de la felicidad eterna, no de un simple mortal como yo. Me convertí en la estrella que guiara su camino hacia la inmortalidad a través del misterio de mi traición, sellando mi amor con un beso.
-        Tú me traicionarás.
-        Jamás lo haría. Yo te amo, Maestro.
-        Es por eso que cumplirás con lo que te pido. Así está escrito y así se hará.
-        ¿Y si me niego?
-        Condenarás a todos.
-        Me odiarán para siempre si lo hago.
-        ¿Dudas acaso de la voluntad de mi Padre?
-        Dudo de mi, Maestro.
-        Eres tú mi discípulo más amado, y cumplirás con mi palabra, a pesar de que te maldigan.
-        No lo haré, Maestro. No soportaría la idea de verte morir.
-        He explorado el alma humana, y a veces siento que Dios únicamente es una voz atrapada en mi cabeza. También he dudado. Satanás siempre susurra a mi oído falsas promesas y designios, pero sé que mi misión final pesa sobre ti una cruz más grande que la que yo he aceptado cargar.
-        No lo haré, Maestro. Eres mi Padre y mi Madre, eres luz, ¿cómo habría de enviarte a la muerte? No quiero convertirme en tu abismo.
-        Sin ti, el plan de Dios no podría darse. En el huerto de Getsemaní me entregarás, me venderás por treinta monedas de plata y así se cumplirá mi destino: morir para el perdón de los pecados.
-        ¿Por qué me has escogido a mí, Maestro? ¿Por qué no le das esta tarea ruin a alguien más?
-        Porque tú eres el Redentor del mundo, yo soy un simple instrumento de Dios. 
-        Pero, Maestro: ¡Tú eres el Mesías! ¡Aquel que traerá la Salvación y la Redención al Mundo! Yo solamente soy un humano más, ¡tú eres divinidad y amor infinitos!
-        Y es por ese mismo amor que te he escogido: superaré la tentación de vivir terrenalmente para, con mi muerte mortal, vivir en la eternidad de los cielos. También morirás y compartirás conmigo la Gloria de los Cielos.
Yo presencié el flevit super illiam luego de marcharnos del Monte de los Olivos y me preparé para lo que vendría durante su entrada triunfal en Jerusalén; fui testigo del dios furibundo que expulsó a los mercaderes del templo en un arrebato incontrolable de ira y asco, de coraje y total odio; participé en el lavatorio y desde ese instante pude sentir en las manos del Maestro los estigmas; comí junto a Él por última vez y cumplí con su mandamiento del amor: mi indiferencia ante su inminente muerte; fui por las treinta monedas de plata y llevé a los miembros del Sanedrín hacia el Mesías y, al besarlo, supe que cumplía con la voluntad de Dios, aunque esto me significara el Infierno. Me atormenté, mi consciencia se encontraba poluta y el peso fue demasiado como para continuar viviendo.
Desde entonces me acompañan la negación, el adulterio, la pobreza, la opulencia, los milagros, las lágrimas, la armonía y la sanación. Aquellos con quienes comparto el templo de los manjares se encuentran encarnados en la humildad de los frutos de la tierra: choclo, habas, zapallo, fréjol, bacalao, cebolla, leche y hierbas aromáticas. Yo, el altramuz, la traición. Ninguno de mis hermanos me acompaña en esta reunión culinaria, a excepción de Pedro. María Magdalena, San Francisco de Asís, Los Tres Reyes Magos, la Virgen María y Fray Martín de Porres se reúnen junto a mí para conmemorar la Pasión de Cristo, de la cual fui su arquitecto. Es a través de mí que el Mesías pudo llegar a salvarnos; fue por mí que el Rey de Reyes ocupó su lugar a la derecha del Padre. Yo soy la real encarnación del Mesías.

viernes, 3 de abril de 2020

Las pesadillas (esbozo COVID-19 #2)

Mira su fotografía cuando, antaño, era una joven inspirada por Manuela Sáenz. Empieza a tocarse el rostro y siente que, con el paso del tiempo, ha adelgazado. Su cabello también a perdido el colorido revolucionario para ennegrecer y formalizarse. La sonrisa, desaparecida por completo, ahora reemplazada por una mueca rígida que, en las últimas entrevistas, ha tenido que ser la línea que divida el grito del insulto, la desesperación de la queja y la mentira. Ruptura. Eso es lo que quisiera conciliar en su vida que, desde la universidad y sus momentos como asambleísta, ya no puede rescatar de su memoria, de sus ideales ahora corrompidos. Acerca la fotografía a su rostro y esta, para su sorpresa, empieza a hablarle.
- ¿Se puede saber qué haz hecho de ti?
- Conseguí mi objetivo.
- ¡¿QUÉ?! ¿En serio me dices que tu objetivo era convertirte en parte del peor Gobierno de la historia del Ecuador?
- Pero...he hecho lo mejor que puedo.
- Claro: todos te llaman asesina y, para colmo de males, autoritaria. En buen romance ecuatoriano: una hija de puta.
Para no escucharse más, intenta lanzar la fotografía lejos de ella, harta de escuchar verdades que conscientemente reconoce e inconscientemente niega todos los días, sin embargo, la fotografía no se va de sus manos, se pega más a ellas mientras, sin explicación alguna, empieza a aumentar de tamaño.
- Ahora, respóndeme algo: ¿qué pasa por tu cabeza cada vez que miras vídeos o imágenes tuyas en internet? ¿O las imágenes de los féretros y cadáveres regados por los suelos a manera de cruces sobre el agua?
Su habitación oscurece por completo. Poco a poco empieza a escuchar sollozos y gritos. La fotografía en sus manos ahora ha tomado lugar frente a un improvisado altar de flores muertas que yacen en el piso frente a un ataúd construido con tablones simples. Se observa completamente desnuda y trata de correr para alejarse de esa imagen macabra, pero sin ningún resultado: su desesperación no la lleva a ningún lugar, y la imagen mortuoria permanece fija ante ella. Se arrodilla para llorar, acercando sus manos a su rostro mientras sacude la cabeza en negación, mientras se repite: "Esto es un sueño."
Una figura conocida, empuñando un sable, aparece delante de ella, vistiendo un vestido blanco y portando la Orden El Sol del Perú.
- ¿Acaso eres tú María Paula Romo, Ministra de Gobierno del Ecuador?
Asombrada, entre el júbilo y el horror, Romo se arrastra a los pies de La Caballeresa del Sol.
- Yo solo quería seguir tu ejemplo, Manuelita.
- Si así fuera, jamás habrías traicionado a tu pueblo.
- No lo hice...no lo hice.
Alzando su sable en lo alto, alejándose de la figura patética a sus pies, Sáenz le dice unas últimas palabras a Romo:
- Rodará ahora tu cabeza por los suelos así como dejaste morir a miles por tu falta de entereza y poco espíritu patriótico. Por traidora a la Patria, no mereces ni el destierro ni el olvido, sino la muerte de tu espíritu a mis manos. No vale la pena el esfuerzo de arrancarte de las garras pervertidas que te han enloquecido.
De un solo movimiento, Manuela cercena la cabeza de la Ministra. Desangrándose, en los últimos segundos conscientes que le restan a su cerebro, María Paula Romo ve como el ataúd y las flores desaparecen lentamente de su vista, mientras sus ojos se cierran mirando a aquella figura que en su juventud idolatró y que solo puede observar su cráneo con desprecio.

jueves, 2 de abril de 2020

Las pesadillas (esbozo COVID-19 #1)

Durante esta crisis sanitaria, Lenín Moreno ha tenido una pesadilla recurrente: sueña que le cortan los párpados. No puede distinguir a las sombras que lo acompañan, y, al igual que Alex DeLarge en La Naranja Mecánica de Kubrick, se encuentra inmóvil en una camisa de fuerza mientras, lentamente, sin anestesia, en una sala de operaciones amarilla, un médico le cercena los párpados mientras otro le cubre la boca para que no pueda gritar. Al igual que Alex, después de esta leve cirugía, es sometido a un tratamiento correctivo; en su caso, luego del procedimiento quirúrgico, es llevado a una habitación de cuadros blancos y negros y obligado a ver como dos entes -uno azul y otro rojo- desentrañan a una oveja para leer el destino en sus tripas y empezar a reír incontrolablemente, hasta golpear con sus cuerpos el suelo entre contorsiones y espasmos de dolor; se golpean la cabeza con martillos para dejar de reír y morir. Un par de piernas militares y otras de policía marchan en la escena dirigiéndose a los charcos de sangre mientras la lengua del presidente se desprende de su boca luego de gritar horrorizado. La lengua empieza a crecer de manera monstruosa, absorbiendo las piernas y, al llegar a su punto máximo, explotar para dejar ver a un decrépito anciano desnudo de grandes fauces diabólicas que se dirige hacia él para comenzar devorarlo sin prisa alguna.
Al despertar, visiblemente espantado, sudando y agitado, cae de su cama y se arrastra velozmente hasta el inodoro para vomitar. Repite su mantra para no entrar en desesperación: "Es solo un sueño". Llora. Recuerda lo que dijo el 3 de septiembre de 2019 durante el inicio de clases Sierra-Amazonía: "Mi sueño es que el sueño de todos ustedes se hagan realidad". Grita. El sueño es el destino.

jueves, 27 de febrero de 2020

All the things you are...

No puedo seguir sobreviviendo, reptando por entre las sombras esperando ver el manzano que me entregue su fruto y me condene. Soporté el desierto gélido de personas que rumian las almas de los otros, seres empecinados en convertirse en antropófagos y hematófagos del prójimo raquítico y enjuto, aquellos cuyo pecado es ser santos y mártires de falsas promesas ideadas por algún hijueputa que únicamente se masturba con dinero ajeno, público, y eyacula sobre las leyes, la constitución y la justicia. Ojalá y pudiera hundir un saxofón o una trompeta en el licor más barato y amargo para resucitar algún compás que guíe mi corazón hacia el camino correcto; ojalá y pudiera convertirme en una mosca, atontada por el vértigo y por la falsa sensación de una existencia perpetua, reencarnada en mierda y basura en las calles, arterias polutas de los sueños náufragos y cojos, de los sueños del insomnio y del letal desliz sin fin del beso y del lamento, corriendo hacia la gran alcantarilla celeste que aguarda el chasquido del gigante bebé que juega a ser dios con el cosmos. Memoria, film de nitrato, cine vetusto que ahora es ocupado por alguna congregación evangélica para redimir a quienes han negado por completo vivir como humanos para convertirse en ovejas, guiadas por un pastor que es luz y fuego, único encargado de poder encender sus vidas y darles muerte al mismo tiempo. Y el beso...el beso se evapora entre los corazones que se mueven en analema, esperando ser soles eternos, lemniscata sentimental; lo malo es que el beso recuerda ser Luna y Venus, y no puede ser...

martes, 31 de diciembre de 2019

La cumbia marica del macho ecuatoriano

Llega el día pagano en el que el macho ecuatoriano se disfraza de esa peste de la que siempre se ha sentido afectado por su desparpajo y libertad, por su mariconeo excesivo, porque "pobrecitos los wawas no pueden ver a esos desviados haciendo de las suyas, felices, provocando, locas parlanchinas". Van donde su mamita o donde alguna de sus novias o amiguitas para pedirle la ropa más provocativa que tengan; mientras más perra, más puta, más fácil, mejor. Es momento de enviudarse: colocarse mallas para cubrir las piernas velludas, usar minifalda y tacones, maquillarse y ponerse pelucas llamativas para resultar más llamativas en la caridad carnavalesca que les de alguito de dinero para más trago, más valentía, más hombría.
El travestismo se institucionaliza el 31 de diciembre en un país donde eran ilegales las expresiones LGBTTIQ antes de 1998, y donde todavía lo son. Donde el resto de los 364 días del año el maricón, la tortillera, el afeminado, la trava, la machona, la puta, son estigma y pecado tecnicolor. Insolencia y audacia acompañan a esos panas que, para probar su virilidad, aceptan su putería y la desfogan. Como si sus mariconadas no los acompañaran el resto del año cuando, "en broma", saludan a los bodis agarrándoles las tetillas, simulando un besito, o dándoles nalgadas luego de un sudoroso partido de fútbol, olvidando, inconscientemente, que cada hombre tiene parte de mujer. Cromosoma X le conocen científicamente.
Baco acompaña este día de desenfreno y jocosidad, aprobada únicamente desde la mirada masculina, de esos machos peludos, buen trago, buen puñete, que aprovechan el 31 para sacar expresar su feminidad caricaturizada con toda libertad, evaluada por qué tan puta o perra se puede ser, aplaudida y celebrada por todos quienes ven esa hombría voluptuosa sorprender descaradamente, ridiculizando lo femenino, enloqueciéndose...pero cuidadito con que después de esto te atrevas a decirme "loca" o "maricón", hijueputa. A ver si no te clavo unos quiños para que se te quite lo cojudo, mierda. Diosito se da no más la vuelta para que sus hombres machistas, cristianos, misóginos y homofóbicos disfruten de la huevadilla.
Ay, el Viejo, se muere el Viejito, y me abuso con reggaetón, salsa o cumbia para despedirlo como se debe. Le bailo al monigote antes de quemarlo con mi autoengaño, con mi patética hombría.

sábado, 14 de diciembre de 2019

A-Ill Past (esbozo azulado)

Saboreo los colores. Viento cargado de voces y polen. Transpiro sonidos. Siento que todo a mi alrededor es vivo y un cadáver exquisito. Todo el horizonte cabe en mi tinta, en mi sangre. Exhalación. Azul y muerte en el cielo que me rodea y cobija como un pedazo de Dios en mi muerte. No descanso. Continuo vibrando y la tierra se sacude eternamente. No me inmuto. Solo observo los árboles y abro mi alma. Vibro con cada oscilación y siento mis arterias y venas ensanchándose, conectadas con el Todo.
Saboreo el color amarillo. Las flores me dicen que la melancolía es solamente un movimiento del azar. Como su vaivén.
Humo traslúcido. Bosque perpetuo e inacabable. Mi hálito se presenta en la tarde sabor a Caña. Sueño con la confusión del Jardín de las Delicias. Rosado y celeste. Divino y terrenal. Exploto en visiones beodas y cargadas de inspiración y zozobra.
Cierro mis ojos y siento crecer una manzana en mi garganta. Con cada palabra se pudre, y se silencia. Nubes naranjas cargan mi duda y mi silencio.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Shyris (esbozo de canelazos)

Punzada en la garganta. Contenerse, duele. En el pecho se aprisionan las pasiones, el deseo de volverse a sentir, la memoria táctil. Con la cabeza es toda una odisea de imágenes, de cadáveres de besos, de vistas profundas al detalle de la faz, cada poro, tic, guía, nervio. Las voces se replican intermitentemente y todo adquiere un tono azulado, ahogo de memorias y lágrimas.

- Le propuso matrimonio. Por eso le dije: Hijueputa, lo que faltaba.

Su cuerpo recorre mis ojos en cada sombra y su voz no se aleja ni deja de resonar, avispa asesina, vuelo terco.

- Quiero vomitar, en serio.

Me acerco al borde, a espaldas de la Tribuna, y miro la pista de BMX y luego hacia abajo. Arcadas. Ni un rastro de veneno. Contuve la presión y respiré profundamente. Tomé la botella y le di un trago tan largo que terminé con la mitad del alcohol de un solo golpe.

- Bueno...la vida es así...c´est la vie...c´est la vie...

Llueve. Los canelazos están a las órdenes. Hierven. Yo igual. Disimulo mi desencanto con ebriedad, y no me importa quemarme la lengua bebiendo. La misma lengua que produjo palabras que construyeron puentes, ahora sería quemada, amortiguada, adormecida. Danza macabra. No interesa. Bailo, movimiento continuo por su devenir cósmico, espiral constante, rigor mortis ausente: solo bailar hasta morir.

¡Qué chupe, Quito! ¡Qué chupe!

Soy Quito, Kitu. Soy los infiernos. Soy el Diablo burlado por su propio engaño. Soy la farra que escapa apoyándose en grandes crucifijos: Hasta la vuelta, hasta la mierda.

El amor es el dulce y moribundo toro negro que ve a la bella aurora despedido entre vivas a la muerte.