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jueves, 27 de febrero de 2020

All the things you are...

No puedo seguir sobreviviendo, reptando por entre las sombras esperando ver el manzano que me entregue su fruto y me condene. Soporté el desierto gélido de personas que rumian las almas de los otros, seres empecinados en convertirse en antropófagos y hematófagos del prójimo raquítico y enjuto, aquellos cuyo pecado es ser santos y mártires de falsas promesas ideadas por algún hijueputa que únicamente se masturba con dinero ajeno, público, y eyacula sobre las leyes, la constitución y la justicia. Ojalá y pudiera hundir un saxofón o una trompeta en el licor más barato y amargo para resucitar algún compás que guíe mi corazón hacia el camino correcto; ojalá y pudiera convertirme en una mosca, atontada por el vértigo y por la falsa sensación de una existencia perpetua, reencarnada en mierda y basura en las calles, arterias polutas de los sueños náufragos y cojos, de los sueños del insomnio y del letal desliz sin fin del beso y del lamento, corriendo hacia la gran alcantarilla celeste que aguarda el chasquido del gigante bebé que juega a ser dios con el cosmos. Memoria, film de nitrato, cine vetusto que ahora es ocupado por alguna congregación evangélica para redimir a quienes han negado por completo vivir como humanos para convertirse en ovejas, guiadas por un pastor que es luz y fuego, único encargado de poder encender sus vidas y darles muerte al mismo tiempo. Y el beso...el beso se evapora entre los corazones que se mueven en analema, esperando ser soles eternos, lemniscata sentimental; lo malo es que el beso recuerda ser Luna y Venus, y no puede ser...

martes, 31 de diciembre de 2019

La cumbia marica del macho ecuatoriano

Llega el día pagano en el que el macho ecuatoriano se disfraza de esa peste de la que siempre se ha sentido afectado por su desparpajo y libertad, por su mariconeo excesivo, porque "pobrecitos los wawas no pueden ver a esos desviados haciendo de las suyas, felices, provocando, locas parlanchinas". Van donde su mamita o donde alguna de sus novias o amiguitas para pedirle la ropa más provocativa que tengan; mientras más perra, más puta, más fácil, mejor. Es momento de enviudarse: colocarse mallas para cubrir las piernas velludas, usar minifalda y tacones, maquillarse y ponerse pelucas llamativas para resultar más llamativas en la caridad carnavalesca que les de alguito de dinero para más trago, más valentía, más hombría.
El travestismo se institucionaliza el 31 de diciembre en un país donde eran ilegales las expresiones LGBTTIQ antes de 1998, y donde todavía lo son. Donde el resto de los 364 días del año el maricón, la tortillera, el afeminado, la trava, la machona, la puta, son estigma y pecado tecnicolor. Insolencia y audacia acompañan a esos panas que, para probar su virilidad, aceptan su putería y la desfogan. Como si sus mariconadas no los acompañaran el resto del año cuando, "en broma", saludan a los bodis agarrándoles las tetillas, simulando un besito, o dándoles nalgadas luego de un sudoroso partido de fútbol, olvidando, inconscientemente, que cada hombre tiene parte de mujer. Cromosoma X le conocen científicamente.
Baco acompaña este día de desenfreno y jocosidad, aprobada únicamente desde la mirada masculina, de esos machos peludos, buen trago, buen puñete, que aprovechan el 31 para sacar expresar su feminidad caricaturizada con toda libertad, evaluada por qué tan puta o perra se puede ser, aplaudida y celebrada por todos quienes ven esa hombría voluptuosa sorprender descaradamente, ridiculizando lo femenino, enloqueciéndose...pero cuidadito con que después de esto te atrevas a decirme "loca" o "maricón", hijueputa. A ver si no te clavo unos quiños para que se te quite lo cojudo, mierda. Diosito se da no más la vuelta para que sus hombres machistas, cristianos, misóginos y homofóbicos disfruten de la huevadilla.
Ay, el Viejo, se muere el Viejito, y me abuso con reggaetón, salsa o cumbia para despedirlo como se debe. Le bailo al monigote antes de quemarlo con mi autoengaño, con mi patética hombría.

sábado, 14 de diciembre de 2019

A-Ill Past (esbozo azulado)

Saboreo los colores. Viento cargado de voces y polen. Transpiro sonidos. Siento que todo a mi alrededor es vivo y un cadáver exquisito. Todo el horizonte cabe en mi tinta, en mi sangre. Exhalación. Azul y muerte en el cielo que me rodea y cobija como un pedazo de Dios en mi muerte. No descanso. Continuo vibrando y la tierra se sacude eternamente. No me inmuto. Solo observo los árboles y abro mi alma. Vibro con cada oscilación y siento mis arterias y venas ensanchándose, conectadas con el Todo.
Saboreo el color amarillo. Las flores me dicen que la melancolía es solamente un movimiento del azar. Como su vaivén.
Humo traslúcido. Bosque perpetuo e inacabable. Mi hálito se presenta en la tarde sabor a Caña. Sueño con la confusión del Jardín de las Delicias. Rosado y celeste. Divino y terrenal. Exploto en visiones beodas y cargadas de inspiración y zozobra.
Cierro mis ojos y siento crecer una manzana en mi garganta. Con cada palabra se pudre, y se silencia. Nubes naranjas cargan mi duda y mi silencio.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Shyris (esbozo de canelazos)

Punzada en la garganta. Contenerse, duele. En el pecho se aprisionan las pasiones, el deseo de volverse a sentir, la memoria táctil. Con la cabeza es toda una odisea de imágenes, de cadáveres de besos, de vistas profundas al detalle de la faz, cada poro, tic, guía, nervio. Las voces se replican intermitentemente y todo adquiere un tono azulado, ahogo de memorias y lágrimas.

- Le propuso matrimonio. Por eso le dije: Hijueputa, lo que faltaba.

Su cuerpo recorre mis ojos en cada sombra y su voz no se aleja ni deja de resonar, avispa asesina, vuelo terco.

- Quiero vomitar, en serio.

Me acerco al borde, a espaldas de la Tribuna, y miro la pista de BMX y luego hacia abajo. Arcadas. Ni un rastro de veneno. Contuve la presión y respiré profundamente. Tomé la botella y le di un trago tan largo que terminé con la mitad del alcohol de un solo golpe.

- Bueno...la vida es así...c´est la vie...c´est la vie...

Llueve. Los canelazos están a las órdenes. Hierven. Yo igual. Disimulo mi desencanto con ebriedad, y no me importa quemarme la lengua bebiendo. La misma lengua que produjo palabras que construyeron puentes, ahora sería quemada, amortiguada, adormecida. Danza macabra. No interesa. Bailo, movimiento continuo por su devenir cósmico, espiral constante, rigor mortis ausente: solo bailar hasta morir.

- ¡Qué chupe, Quito! ¡Qué chupe!

Soy Quito, Kitu. Soy los infiernos. Soy el Diablo burlado por su propio engaño. Soy la farra que escapa apoyándose en grandes crucifijos: Hasta la vuelta, hasta la mierda.

El amor es el dulce y moribundo toro negro que ve a la bella aurora despedido entre vivas a la muerte. 

domingo, 14 de octubre de 2018

El Baterista de Los Tigres Voladores

El baterista de Los Tigres Voladores ahora toma wanchaka con pipa o jugo de toronja mientras escucha a dos niños, uno de 8 y otro de 12 años, cantar rancheras a todo pulmón para su diversión. Aún conserva en su rostro alguna alegría por haber tenido un pasado lleno de emociones fuertes y peleas en La Marín, en la 24 de mayo mientras ponía ayoras en las Wurlitzers, en ligas de fútbol barriales en las que escuchaba decirles monos hijueputas a dos de sus hermanos únicamente por ser costeños, pintas y buenos jugadores -"Karateca ataca en Liga Barrial" rezaba el titular sensacionalista de algún periodicucho popular- o mientras caminaba a San Diego, golpeado y sangrando, con el fierro en el cinto, a casa de Mama Lucha como muestra de su valentía beoda. El baterista es más macho que canción de Juan Gabriel, y tan sentimental como las rockolas de Cecilio Alva o Naldo Campos, por eso no le importa llorar mientras recuerda su pasado y mira su casa, la de su tercera pareja probablemente, con dos parlantes estrepitosos para cualquier chupe repentino, las pancartas de su hijastra candidata a Reina de Pueblo, y sus cuñados y amigos quienes únicamente aprueban su buen gusto, heredado culturalmente por la televisión y el internet, nombrando a sus hijos con nombres tan creativos como Esneider o Bienvenido, utilizando ropa de marca y cantando a todo el mundo su cualidad de buena pinga y puñete duro. El baterista ha pasado casi tres días bebiendo sin parar, y, a pesar de que su dolor de estómago pueda ser provocado por una gastritis, él sabe que la única Frontera es la botella de caña destilada, mediadora de su salud y de su sueño.