sábado, 7 de octubre de 2017

Facsoniano #1

Zapatos boquiabiertos beben agua mientras corren desesperados bajo la lluvia capitalina. Quito es un infierno mutante de veranos lluviosos e inviernos soleados, estaciones amalgamadas; uno no sabe si salir con el corazón abierto, destapado,o abrigado, acorazado. Fercho corría contracorriente, o sea, de abajo a arriba, desde la Av. Universitaria por la calle Bolivia. La cascada de la calle lo ahogaba desde las pantorrillas a los pies. Carajo, se gritaba mentalmente, maldita pobreza, maldita tristeza y jodido clima.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Instrucciones para no perderse


Recuerde que, para bien o para mal, siempre se ha encontrado a la deriva en el inmenso océano cósmico; recuerde también que, como uno de sus cabellos, de sus poros, de sus pestañas, es usted una partícula en entrelazamiento cuántico; no olvide que, ningún día usted va ser el mismo puesto que el cambio siempre estará presente en su vida, y, la fluidez que esto representa, lo convierte a usted en otro viajero más del tiempo. it's not everyday we're gonna be the same way, there must be a change somehow...

martes, 5 de septiembre de 2017

Chico Bueno

Al parecer mi ángel de la muerte tiene el rostro de Abdalá y es por eso que me rehúso a morir -aún mientras me ahogo en las más terribles cavilaciones existenciales-, inclusive si me encuentro mareado por el falso intento de suicidio que mi torpeza produjo al romper de manera inadecuada el vidrio de la puerta del bar para robarme algunos tragos, y me encuentro caminando, saludando a Andrés, a Medardo, a Javier, mis panas tomando una biela escuchando a Mister Juramento en una restaurada Wurlitzer;  las sendas distintas suenan y me canso de vivir (tendrás que llevar ese peso), y me siento en la mesa de los decapitados –tiemblo- saco del bolsillo de mi camisa blanca una cajetilla de Modern rojos y una Clipper naranja, enciendo un cigarrillo y le doy una larga pitada con mi mano izquierda, ya saben, la derecha cubría de sangre el piso y no quería alertar más a mis amigos porque el cambio brusco de colores es de un impacto muy fuerte para quien se encuentra atrapado en el limbo de la cotidianidad; el humo del cigarrillo, espeso, llenaba el espacio de tiempo en el que yo desaparecía para enfrentarme a la palabra, arrojé mi cabeza hacia atrás, y aún sosteniendo el cigarrillo en la boca, dije: Bucaram viene por mi alma, quiero vivir, no quiero una muerte mediocre. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

El buffet

“Puta madre, hasta que por fin me dejaron tranquilo” decía, luego de escupir groseramente al suelo un gargajo cargado de saliva espesa y flema gris, el abogado Nelson Bass, quien salía furioso de su antiguo bufete acomodándose su leva púrpura y su corbata café de manera violenta. “A ver si como picadillos si califican como buffet” murmuraba mientras envainaba su machete, apresurado, para que la luz del día no reflejara su filo ensangrentado

domingo, 20 de agosto de 2017

Corazón Valiente

No ocultaba sus cicatrices, sus nueve y profundas cicatrices; mirando al cielo buscando su astrología, su signo opuesto, el sol de verano en su pulsera de acuario, celeste, su vida en los cielos, ¿qué tormentas habrán pasado por tu casa mientras el sol fijaba su luz en tus heridas? Nueve cicatrices en la muñeca del brazo izquierdo. Su antebrazo derecho también tenía cicatrices, justo a medio cúbito, cinco para ser exactos, pero estas se dibujaban sin tanta profundidad, aunque no por eso dejaban de estar menos marcadas en la dermis, y denotaban menos fuerza, muestra de su diestra manera para tratar morir y su siniestra forma de realizarlo. Los cortes eran adornos, escarificaciones, arte, historia, proceso, objetivo, sin razón. Las manos toscas, pequeñas, sí, las mismas que le dieron más rayas a la tigresa, Elvira, Perséfone, reina de los inframundos, son las mismas que sostienen a una niñita de diez años que duerme sobre su regazo. En el bus (bebí tu veneno y caí en la trampa), mira a la ventana (desde que lo tuyo no es más que una hazaña), tratando de enfocar a la figura frente a ella (que para mi queda solo sufrimiento), y aunque es ella no se reconoce (que voy a caer en lo profundo del infierno). Y no me importa nada, (toma de su bolso un espejo/cepillo, rímel, sombras y labial rojo) porque no quiero nada, (se mira al espejo) yo sólo quiero sentir lo que pide el corazón (y comienza a maquillarse). Y no me importa nada, (algo de rímel en los ojos) porque no quiero nada (se detiene), y aprender como duele el alma con un adiós (y empieza a llorar). Es agosto (porque tengo un corazón valiente) y aunque acuario es opuesto a leo (voy a quererte), a pesar de todo (voy quererte) el sol aún le favorece (porque tengo un corazón valiente…) Llanto y música en fade out mientras el bus se aleja por la Av. 6 de diciembre y Juan Molineros.

sábado, 12 de agosto de 2017

Charles Manson

Bueno, Dios, al parecer tú eres mi mejor amigo puesto que yo te he inventado.

Sobre las luces

¡Tres manichos por un dólar! ¡Lleve el 'selfie' a dos dólares! ¡Almendras colombianas a un dólar! Avanzábamos hacia La Merced por la calle Mejía y ningún policía a la vista (desaparecieron en la García Moreno no sé por qué), peregrinábamos, como cucuruchos sin disfraz -penitentes- peregrinábamos, hacia la luz que te ciega si su intensidad es lo suficientemente fuerte como para desequilibrarte, y te vuelves a guiar por uno de tus sentidos ya tan olvidado en una época en que solamente nos excita lo visual: tu piel, el tacto, el cuerpo entero, que es una fiesta entera, que se abre paso entre la multitud, ¡cuatro tangos a un dólar, lleve la promoción!, ya no eres uno, ¡por un dólar!, eres multitud, ¡lleve las papitas a un dólar!, unidad que avanza como una gran serpiente de tetris por los distintos puntos en que los anzuelos de los lophiiformes de enormes bocas devora almas, piel desnuda, destellante, atraen al cardumen humano en busca de ceguera temporal (o reflexiva) y los hipnotizan, en las zonas abisales en las que, durante las noches, se convierte en Centro de Quito para la Fiesta de las Luces.