lunes, 14 de noviembre de 2016

Suicidal thoughts

Camino, me detengo, tomo un largo respiro y me vuelo la cabeza de un solo tiro.
Camino, me detengo, respiro profundamente y me lanzo del piso más alto del edificio más vetusto de la ciudad.
Camino, me detengo, enjuago mis lágrimas y me corto las venas de manera vertical, de arriba hacia abajo, en un sólo tirón, porque horizontalmente representa una niñería, una aproximación a la muerte demasiado cobarde y simplona.
Camino, me detengo, me estiro y me preparo para hacer salto base desde el precipicio mudo, sin ecos, sin sonidos que comuniquen mi destino último: papilla humana para que Metinides me pueda tomar una buena foto.
Camino, me detengo, veo a ambos lados, vienen dos carros en direcciones contrarias, posiblemente a destinos inciertos, como el mío ahora que cruzo cerrando los ojos esperando rebotar contra el asfalto, o mejor, esperando quedar incrustado entre los metales de quienes me acompañarán al vacío.
Camino, corro desesperadamente inflingiéndome una taquicardia; dale, maquinita, desespérate, ahógate, retumba en tu jaulita de barrotes de hueso, desespérate y trata de escapar, mantente quieta de una buena vez.
Camino, camino debajo de escaleras, rompo vidrios y me junto con los gatos negros para ver si la muerte se anima a llevarme de la mano de su hermana destino.
Camino, camino, camino, camino, camino, camino, camino, camino, corro, corro, corro, lloro, lloro, grito, grito, agito mis brazos más rápido que un colibrí intentando escapar de la prisión terrestre que me retiene de mi bóveda celeste, me detengo, continúo llorando, grito a todo pulmón en el rincón más alejado de mi memoria: ¡DESPIERTA DE UNA BUENA VEZ!
Me levanto, estoy empapado en sudor, hay mucha agitación y no es ni Sandro ni Jerry Lee Lewis quienes tocan el frenético rock n' roll, es mi corazón que me sugiere continuar adelante, es mi cerebro que se aprisiona debido a mi pasividad, soy yo, que quiero vivir.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Elecciones

Nadie sabe que el final está cerca, aún cuando todos vivimos a las puertas del infierno. Parecía el mismo juego de siempre hasta que en realidad el chiste dejó de ser gracioso, y lo particular es que se replica la misma mierda en otros lados, y nos vamos hundiendo más en el inevitable juego de siempre: placebos de estupidez de vez en cuando para mantenernos sedados e inconscientes, máquinas al servicio del mejor postor, autómatas con estigmas que se ven complacidos en la totalidad de su ignorancia y la de los demás. Hablaré de la réplica en mi plano de realidad, sujeto a mi propio mandato y, por lo tanto, a mis reproducciones infinitas de egoísmo. Juzgue en mi lugar.
Democracia es la palabra más esperanzadora para los tontos y tontas que aún creen que este mundo va por el buen camino, el de la antigua insignia de una revolución que se continúa admirando como las plumas de un pavo real: igualdad, fraternidad, libertad. Caminamos sobre una cuerda floja en la que la mejor opción sería lanzarse al vacío para poder despertar del aletargamiento y la linealidad de una sola visión de futuro. The future is unwritten; oh, Joe Strummer, you knew this before us, the raunchy stupid creations of a selfish, dreadful and unholy bastard. ¿No hay más opciones para suicidarse que el voto?
De acuerdo, recapitulemos. En mi realidad, que al igual que la tuya no es más que el producto de una genialidad llamada imaginación que se traduce en la ficción que ves todos los días en el espejo, existen tres opciones de suicidio, que trataré de nombrar o, por lo menos, de retratarlas fielmente (si es que algo parecido a la fidelidad, que no sea musical, existiese).
Mi nación es pequeña. No pasa de los ocho niveles para adecuar a todos los monstruos (sí, me incluyo) que tratan de adecuarse a ella para exprimirla lo mejor posible para su propio provecho, eso sí, sin jamás pensar en: ¿por qué está tan podrida esta nación? ¿Nombre? Ocfas. Ocfas es territorio de nadie, si se habla de su infraestructura; su gobierno podría entrar en la categoría de: pasivo. Quienes se convierten en nuevos ciudadanos deben pasar por una serie de filtros: resistencia a la apatía de sus funcionarios públicos (sanguijuelas, sí, sanguijuelas que no pueden salir de su tanque de agua), amor por el canibalismo (en Ocfas es necesario saber a quien devorar y porqué), creación de una máscara (a diferencia de su función de misterio, la máscara que se adquiere en Ocfas es una "políticamente correcta" que verdaderamente está construida por dos elementos: hipocresía y silencio, porque si algo caracteriza a la gran mayoría de ciudadanos es el silencio debido a la tiranía invisible de sus altos mandos (sus cerebros, uno de ellos)), creación de un disfraz (con el propósito de engalanarse en la gran mascarada), y un último elemento altamente contagioso: las ganas de ser igual a los demás.
Al igual que en toda nación sobre la faz de este planeta, Ocfas recurre a las elecciones electorales como medio de que todos sus ciudadanos se encuentren representados en una entidad que no los representa en lo absoluto. Para estas elecciones, a diferencia de EEUU, no se recurrirá al ya consolidado sistema bipartidista, sino a tres opciones de voto:
1. EGO: partido sostenido por un elemento en común muy interesante: los premios. Todos sus candidatos son ganadores, porque, ¿a quién no le agradan los ganadores? El pasado es algo que los sostiene en su carrera por obtener un puesto en la SOA (Sociedad Organizada Anónima). A EGO pertenecen los ciudadanos característicos por su normalidad, y a esto me refiero a su actitud y estética. Contarán con su voto quienes deseen homogenizar Ocfas.
2. NOSOTROS: este partido es un caso especial. Es una mezcla interesante entre "elementos subersivos", sus panas, y los panas de sus panas. Caritas familiares para que el sentimiento de unión parezca un poco creíble. Actitud integradora: alumnos ejemplares y antiguos desadaptados en proceso de institucionalización y normatividad. A NOSOTROS pertenecen los ciudadanos con síndrome de Estocolmo. Contarán con su voto quienes sean panas de los panas de los panas que acolitaron a entrar a NOSOTROS.
3. PASADO: partido que "renueva" (sin albur) a sus miembros para continuar en la SOA. En su estadía en la SOA de Ocfas lograron varias fiestas que alimentaron la amnesia de los ciudadanos. A PASADO pertenecen los ciudadanos que quieren hacer política para que los dos partidos antes mencionados no ganen. Contarán con su voto quienes verdaderamente sean neonatos en el arte supremo de meter el dedo (por el culo) también llamado "política".
A pesar de no tener un sistema de elecciones bipartidistas, sabemos que las tres opciones son fieles a su sentido de democracia sinónimo de "valeverguismo" (palabra acuñada por los ciudadanos de Ocfas para denotar apatía hacia el futuro) que sabrá encontrar, a través de música y eventos (las propuestas, para lueguito) los métodos necesarios para que los ciudadanos de Ocfas respondan al ya conocido: pan y circo (en este caso, trago y fiesta, que a todos y todos, (me incluyo) dentro de esta nación, gusta).
En estos casos, me sumo al silencio (característica de un buen ciudadano de Ocfas). La representatividad es autónoma, sin que existan intermediarios de por medio. ¿Tanto nos cuesta poder decir: SOY CAPAZ, sin tanta mierda burocrática de por medio? Si no me encentro representado, a pesar de todo, haré lo posible por no sumergirme más en el pozo sin fondo que la democracia representa y empezar, con la ayuda de unos pocos buenos amigos, un cambio. Sí, es una idea muy descabellada empezar a depender por uno mismo, pero el primer paso es despertar, romper la máscara, quitarse el disfraz, y demostrar a los demás que no se necesitan de banderas para poder luchar. Sense of self reflection and compassion for others, that's the key. Que no te suene tan descabellada la palabra anarquía, porque resulta ser el último refugio de la comunidad, de la organización y de la verdadera libertad. Nada más que decir desde el subsuelo.

jueves, 3 de noviembre de 2016

1580/99

¿Sobreviviré en la juventud? Leyendo Zap Comix me doy cuenta que han existido a lo largo de varias etapas desde el siglo XX,y porque no decirlo, antes también, (aunque desconozco realmente algo referente a la juventud, anterior al siglo XX, probablemente mi idea de juventud sea inspirada en los 2000 así como mi conocimiento de la palabra como tal sinónimo de fortaleza, capacidades infinitas y futuro (sí, futuro en la juventud presente, algo a destiempo)), varios espacios de reinvindicación de un puñado de jovenes quienes estaban hartos del establishment. El jazz en las décadas de los 20's-50's, el movimiento hippie de los 60's-70's, la edad de oro del heavy metal en los 80's, el grunge en los 90's y el posicionamiento del pop desde los 2000's, eso sí, cada una de esas eras caracterizada siempre por una contracultura que la combata por luego convertirse en algo "mainstream".
Desde la década de los 2010's hasta el año presente, 2016, la cultura que ha dominado, me atrevo a decirlo, es lo que yo denomino el movimiento DIY (Do It Yourself), el cual se caracteriza, gracias al acceso a las nuevas tecnologías, en crear productos, en su mayoría audiovisuales, que capten la atención en forma de entretenimiento simple y directo, además de contener elementos de innovación nunca antes vistos, incluyendo en el campo de las ideas. Ahora bien, a pesar de vivir la revolución tecnológica, ¿qué es lo que nos continúa convirtiendo en seres pasivos?
Los componentes centrales, creo yo, siempre resultan ser casi los mismos, siempre tomando en cuenta mi categorización de juventud como una palabra de uso frecuente desde el siglo XX, particularmente desde los inicios del jazz, son los siguientes: música, figuras culturales o mediáticas, medios de comunicación y moda. Estos componentes son los que convierten a quienes lo reciben, todos nosotros, en nuevas creaciones culturales al servicio de un sistema determinado. Siempre se le dará preponderancia a lo que el sistema crea como novedoso e "in", un homogenizador de actitudes e ideas frente a la realidad, lo cual convierte a la mayoría de la gente en títeres dispuestos a morir por el mismo sistema que los oprime. Nos encontramos en una especie de síndrome de Estocolmo en donde amamos tanto a nuestro captor (sí, el maldito sistema neoliberal) que nos rehusamos a darnos cuenta que, desde un principio, su misión siempre fue utilizarnos a su favor para ocultar su miedo a la capacidad de la gente revolucionar el mundo sin estar a favor de determinados intereses, solamente guiados por la reciprocidad, la comunidad y el amor y respeto al prójimo.
Ahora, noviembre 2016, continúo y continuamos en la lucha por sobrevivir, sin ánimo de exageración, a una etapa en la historia en la que, a pesar de la globalización de la información que se dio a partir de la década de los 90's,  nos ha convertido en antropófagos, seres humanos matando y devorando a otros a través de ideas y acciones suicidas cometidas en contra nuestra propia especie. Nada que nos salve, aún siendo jóvenes caracterizados, desde siempre, por un sentimiento de angustia y rabia. ¿Qué nos salva en nuestra juventud de no morir en coma por la realidad, aunque ya nos hayamos convertido (me incluyo) en zombies del sistema?
Arte. Pero el verdadero arte, sin compromisos, contestatario, reaccionario, original, salido desde lo más profundo de la imaginación para revolucionar la realidad. Sé que aún hay tiempo para transformar la realidad, para no dejarnos absorber por la normalidad. Sé que, aún cuando 2 personas lean esto, habré vivido un poco más, egoístamente, en la memoria. No dejen morir su juventud, hagan arte.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cine nimio

La sala de cine se encuentra vacía. Al entrar, en la pantalla solamente se proyectan comerciales. Laura entra con un gabán rojo con el que cubre su vestido blanco y negro a rayas. Toma asiento en la mitad exacta de la sala para poder disfrutar de la película que ya no recuerda. Las propagandas continúan y Laura solamente espera por la película mirando al techo. A pesar de la oscuridad, sabe que la sala en la que se encuentra es azul, una hermosa bóveda. Se siente relajada, tanto, que se quita sus tacos negros y extiende sus largas y hermosas piernas en el asiento delantero. Sabe que esta prohibido fumar, pero saca de su gabán un Marlboro blanco para colocarlo en sus grandes labios rojos. Enciende su cigarrillo y le da una larga pitada acompañándola de una sonrisa gigante de satisfacción por encontrarse sola con su imaginación. "¿Me regalas fuego?". Laura abre los ojos asombrada, sin rastro de miedo, sólo sorpresa. Al regresar a ver a su derecha, sin quitarse el cigarrillo de su boca, ve a un hombre vestido igual que Elvis Presley en "Fun in Acapulco", pero con una particularidad: utiliza un antifaz al estilo de "El Zorro". "¿Me regalas fuego?". "Claro". El extraño se acerca a la mano de Laura para encender su cigarrillo. "¿Y qué película se proyecta?". "No lo sé. Vine sin saberlo". "Han sido demasiados comerciales, Laura. ¿No quieres imaginar una buena película?"

sábado, 29 de octubre de 2016

Confesión

Me vendría bien un cigarrillo en este momento en el que no tengo absolutamente nada dañino entre mis manos...bueno, las palabras, pero nunca está de más algo que a uno lo haga sentir aún más miserable de lo que se siente. Llámesele enfermedad, angustia por algo, melancolía, nostalgia, odio, resentimiento, coraje, frustración y un sin número de emociones humanas que han encontrado refugio, a través de las cavilaciones de muchos otros que no podían dar significado a sus emociones, en la palabras. Recurro a la duda, a la imaginación y a una serie de eventos de construcciones desafortunadas en mi cabeza en la que me convierto en el mejor asesino en serie del planeta. Sin testigos, muchas víctimas. Uno por uno aniquilando con el tedio a quienes me resultan fastidiosos, repugnantes, lastimeros (tontería decirlo porque muy probablemente sería un suicidio ya que yo mismo pertenezco a esta serie de categorías). ¿Trato de suicidarme en las muerte imaginarias de los demás? Es decir, sé muy bien que es algo imposible de realizar en la realidad, en el presente que siempre se vive monstruosa y desastrosamente, improvisando algo decentemente para poder conseguir un jazz un poquito variado, depresivo pero movido al mismo tiempo. Creo que estoy envenenado, quizás con alguna maldición encima...o sí, ¡la que yo mismo me suministro día a día! Es increíble repensar los momentos felices y saber que todos, sin excepción, son etéreos. Vivo constantemente bajo el influjo de mi propia miseria existencial. La combato lo mejor que puedo con las herramientas que tengo a mi disposición para volverme aún más loco. Invento idiomas que solo yo puedo entender y convierto a mi mundo en la irrealidad más imperfecta que pueda existir, siempre y cuando sea yo su dios, su titiritero. ¿Me controlan mis pensamientos o ellos me controlan a mi? ¿Soy yo quien está escribiendo o es la parte de mi que se niega a desaparecer con la normalidad? ¿Qué mierda soy yo en realidad? Soy un caso perdido.

Perdido en clases

¿Seré importante para el punto en el techo? Yo lo observo, ¿sus ojos me mirarán a mi? ¿Qué pensará de mi el esfero que tengo en mis manos? ¿Le soy útil? ¿Cumplo su propósito? Mejor dicho, ¿qué habría querido ser el esfero que tengo en mis manos? ¿Se habrá imaginado diferente a su supuesta función? ¿Habrá querido ser de otro color? Y ni qué decir de la hoja en la que escribo, ¿habría querido ser avión? ¿Le gustará ser escrita? ¿Le habría gustado ser papel de cuaderno?

sábado, 15 de octubre de 2016

El exiliado

La noche nos hace vernos más vulnerables y nuevos. La bruma recorre las calles como uno quisiera poder recorrerlas: en secreto, lentamente avanzando hacia la nada, sin rumbo alguno. Los perros aúllan anunciando a un nuevo muerto, las ambulancias chillan frenéticas esperando, en el vértigo, salvar a quien está al borde del precipicio. Compro media cajetilla de Marlboro rojo y un encendedor en la tienda que se encuentra cerca de donde acaban de recoger al futuro cadáver. $2,20. No representa ni la centésima parte de la ganancia de esta noche. Bueno, una cerveza tampoco estaría mal. $1,15 por una Club verde en lata. "Lastima lo de ese chico" me dice el tendero mientras me acerca la lata de cerveza entre las rejas de su tienda. "¿Por qué?" "Iba a viajar esta misma noche fuera del país." "¿Algún lugar en particular?" "De lo que sé, a la Argentina. Dicen que quería visitar el faro del fin del mundo. Supuestamente la gente va allá para dejar toda su tristeza." Le doy un gran sorbo a la Club verde con mi mano derecha. Enciendo un cigarrillo y le doy una pitada pequeña. "¿Y qué tristeza sufría?" ¿Cómo que tristeza?" "Sí, qué tipo de tristeza tenía. La puede haber de varias formas: económica, física, sentimental..." "En realidad, creo que la tristeza de ese chico era incurable. Desde siempre fue triste. Su familia y amigos no entendían porqué se guardaba tanto dentro de él. Quizás se sentía un perpetuo exiliado. ¿Usted no se ha sentido así alguna vez?" Una patrulla pasa a toda prisa por la calle. Le doy otra pitada al cigarrillo y me tomo entera la cerveza, de un sólo sorbo. Con mi mano izquierda saco un billete de cinco dólares del fajo de quince mil que me pagaron por asesinar a ese chico. Siento mi pistola. Está tibia. "Al final, todos resultamos ser extranjeros." "Tiene razón, pero no todos nos ganamos el derecho al destierro." Miro fijamente al tendero. "Deme una de Norton...no, mejor dos." "Como guste, joven." Enciendo otro cigarrillo y abro rápidamente la botella. Mientras camino por la calle hacia ningún lugar; sé que en el trayecto, en silencio, me acompaña el alma del exiliado.